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Aquí ni los pobres vamos a pie

Es curioso como el día a día en Tampa gira en torno a los vehículos, quizás podría decir que todo Estados Unidos, pero entiendo que en grandes ciudades como New York, Chicago, Boston… se puede sobrevivir sin un coche gracias a los medios de transporte públicos. Pensareis que en España tampoco se puede vivir sin un coche, pero os aseguro que estamos muy equivocados y que allí es un artículo de lujo comparado con lo necesario que aquí es. Cualquiera que haya estado por aquí u otra ciudad americana similar seguro que lo puede también confirmar.

Tampa está hecha para conducir, no para caminar. Como sobra terreno se construye en horizontal en lugar de en vertical lo que hace que las distancias sean enormes. No veáis lo largas que se hacen unas cuantas millas andando con la compra bajo el sol del SunShine State. Las calles son prácticamente autopistas, (ver foto abajo) las zonas en las que hay aceras o carriles bicis las podría recordar fácilmente un niño de preescolar. Esperar un semáforo que atraviese una de las calles principales en la zona del campus puede llevarte fácilmente 5 minutos. Necesidades tan básicas como ir a hacer la compra se hacen muy complicadas si no conduces y recados tan habituales como ir al banco, acercarte a la farmacia o, como no, comprar comida para llevar, se pueden hacer sin salir del automóvil gracias a los drive-thru que hay en la mayoría de los establecimientos.

Ejemplo de calle en Tampa

El país está montado así y por supuesto hay muchos detalles que lo facilitan:
– La gasolina cuesta a día de hoy 3.59 $/ Galón. Con el cambio actual del dólar (sobre 1,34 $/€) y teniendo en cuenta que un galón son poco más de 3.75 de nuestros litros el precio de la gasolina está más o menos a la mitad de lo que estaba en Asturias cuando me vine a principios de año. Y si no recuerdo mal mantiene el mismo precio que tenía hace tres años. El máximo octanaje de la gasolina aquí es de 91 (también hay de 89 y 87 octanos. ¡Adivinad cual echo yo! jeje) que no llegaría ni al mínimo octanaje en España donde tenemos 95 y 98. Eso si lo miden igual, que no me extrañaría que no usasen el sistema métrico decimal, también conocido como “en cristiano”.
Sin ser un entendido en el tema se me ocurre que no sería éste un mal método para reducir el precio del combustible en España, ¿no? Hablo de gasolina porque aquí los coches diésel aún no los he visto.
Y por cierto, sí, el número ese de la gasolina es el octanaje y mide la capacidad antidetonante del carburante, no es el año de producción de la gasolina como alguna vez me tocó escuchar: “Ponme 20€ de gasolina del 95”. ¡Que esto no es vino! Jajaja
– Sacarse el carnet en Florida es un regalo. Se puede sacar con 16 años, incluso antes con el permiso de tus padres y bajo su supervisión. Si apruebas a la primera (os prometo que es difícil no hacerlo) cuesta 48$, el manual es un librillo de no más de 60 páginas, el teórico es un test de 35 preguntas en total de las que puedes fallar hasta 5 (creo que no me equivoco en esto) y el práctico da la risa. La parte de práctica del examen consiste en conducir un coche particular por una pista cerrada y sin tráfico (similar a las de educación vial) siguiendo las indicaciones del examinador. ¡Ah! y esto con un coche automático, por supuesto. Imaginaros el nivel de dificultad.
– Los coches son bastante más baratos que en España, se pueden comprar coches nuevos y chulos por 13.000$. Hay un mercado enorme de segunda mano por lo que encontrar alguna ganga puede resultar sencillo. Las reparaciones, al menos las básicas como el cambio de aceite, son también mucho más baratas, cuesta como 15$.

Hasta aquí parece todo muy sencillo para ser un orgulloso propietario legal de un coche en La Florida, pero cuando eres un Internacional con visado de no-Inmigrante, las cosas se complican un poquillo más. Os cuento mi batalla:
Resulta que viendo lo que te cambia la vida el tener un coche aquí, y después de la experiencia anterior, decidí que esta vez tenía que tener uno. Antes de venir, ya en España, tenía el coche tratado y prácticamente comprado a mi amiga Irene quien se volvía a casa después de 4 años en Tampa (Gracias Irenangello). Todo apuntaba fácil para ponerlo a mi nombre y poder usarlo ya desde el inicio de mi estancia. De hecho al segunda día ya tenía “mi” coche aparcado debajo de casa.
Al cuarto día de estar en Tampa me acerqué conduciendo al organismo de tasas que gestiona el registro de vehículos -algo así como Tráfico en España- con el objetivo de poner el coche a mi nombre. Tras una larga espera me informan que uno de los requisitos es el justificante del seguro del vehículo y mi coche lo tenía caducado desde finales de año. En ese momento me di cuenta que estaba conduciendo un coche sin seguro y poco después me enteré que para renovarlo iba a darme más problemas de los esperados. Sin registros de conducción ni de crédito en Estados Unidos, con un visado temporal y licencia Internacional de conducción, mi perfil no era aceptado por la mayoría de las compañías aseguradoras y las pocas que me aceptaban me pedían la módica cantidad de 2200$ por seis meses.¡ Ahí es nada! Tras investigar un poco me enteré además que esta zona en la que está situado el campus está catalogada como área con alto riesgo de accidentes y registrar el coche en esta zona es más caro.

Para intentar hacer que lo del coche no se fuese de precio decidí sacar mi carnet de conducir estatal. Esto es útil además de para reducir el precio porque te identifica como residente de Florida y me libra de ir cargando todo el día con mi pasaporte y los correspondientes papeles del visado. Como os decía el examen en sí es una mero trámite, pero siempre hay detalles que lo complican. La parte práctica hay que pasarla con un coche particular que tenga la documentación en regla y el seguro vigente y claro, mi nuevo Hyunday Elantra no cumplía los requisitos. Finalmente pedí a una amiga que me acompañase a cambio de una sabrosa comida mexicana (gracias Mirian). Después de aprobar los exámenes y cuando ya estaba pensando en comprobar cuanto de feo saldría en la fotografía… ¡Zas!, un nuevo susto. Me informan muy educadamente que hay un error en mi información del visado y que la página del gobierno responde que no soy elegible para obtener la licencia. Tras el correspondiente cabreo e investigación y descubrí que el servicio de relaciones internacionales de la uni no había aún actualizado el estado de los estudiantes entrantes. Visita a internacionales, tres días de espera y vuelta al centro de examinación a solicitar mi carnet. Esta vez conduciendo mi propio coche sin registrar, sin seguro y con las matriculas de Irene (aquí las placas son del conductor y no del coche) ¡Así de chulo es el Juanjete!

Con la licencia en mano, y la frustración de tener el coche aparcado debajo de casa sin poder usarlo, volví a la tarea de solicitar presupuestos de seguros. Las compañías más importantes seguían sin aceptarme, incluso me negaban renovar el seguro anterior del coche, y entre las que me admitían no logré encontrar pólizas básicas a precios razonables (nada por menos de 1500$/6 meses). Un poco desesperado con el asunto del coche, creo que me convertí durante un par de semanas en monotemático:
– Hola, me llamo Juanjo. ¿Tienes coche? ¿Cuánto pagas de seguro? Jejej.
La mayoría de la gente joven americana tiene el seguro del coche adherido a las pólizas familiares y añadir un nuevo vehículo al plan no supone apenas diferencia en el total. Para los internacionales y sin familia en los States, el tema resulta un poquillo más caro y complicado.

Como idea féliz se me ocurrió pedir permiso a una amiga que está estudiando a 2h al norte de Tampa en Gainesville (Gracias SuperVale), para pedir presupuesto en su domicilio. La sorpresa fue que a pesar de ser también una zona de estudiantes (allí se encuentra el Campus de Univertisty of Florida), los precios se reducían a la mitad. Sigue siendo un precio caro, mucho más que en España , pero al menos era una la solución y eso fue lo que hice. No tengo muy claro hasta qué punto puede suponer una estafa el registrar el seguro en una dirección distinta a tu domicilio. Sólo sé que mi registro fue admitido y que conozco a varios estudiantes americanos que tienen el coche asegurado con las familias en otras ciudades o estados y están viviendo en el área de USF. Lo que está claro es que soy Español, que me gustan lo chollos y que si puedo pagar menos por el mismo servicio…. lo contrato. “Le pela YE la pela”.
Finalmente logré registrar el coche a mi nombre hace algo más de una semana (previo pago de unas cuantiosas tasas), poner mis propias matrículas y circular con el coche legalmente.
Creo que a me ha tocado vivir la parte complicada de ser un conductor legal en Florida, pero después de todos los líos de papeles, dineros y preocupaciones, soy féliz abriendo mis fronteras más allá del campus, yendo a hacer la compra en coche y disfrutando de planes entretenidos los fines de semana.

Os dejo por aquí una foto del coche en el que se ve mi matricula: BRNA63.
Mr. BRowN viviendo en el apartamento 603A, fácil de recordar
Por fin el cohe